¿sexy o sexista?- nefasta y ofensiva

Sigo enfadada. Han pasado dos meses desde que salió Emily in Paris y yo, sigo enfadada. Era la serie perfecta para mí: París, campañas de publicidad y Lily Collins. Pero ni Lily Collins ha conseguido arreglar el desastre que es esa serie. Siendo realistas nosotras somos la audiencia perfecta para la serie, chicas jóvenes estudiando una carrera relacionada con el marketing y la publicidad y enamoradas de la moda, París y Lily Collins y aún así la hemos odiado. Ahora bien, ¿para quién es Emily in Paris? Mi teoría es que para nadie, no creo que ni que a sus creadores les guste de verdad. 

El guión de la serie tiene más o menos la misma calidad de un trabajo que se empieza a las once cuando la fecha de entrega límite es a las doce. Es apresurado y en general chapucero. Las interacciones son tan ridículas que te provocan risa. El intento de discutir temas sociales complicados es confuso y un fracaso. Como los demás elementos de la serie está forzado. 

La protagonista Emily es absolutamente insoportable y completamente irreal. Hacía tiempo que no veía un personaje tan plano y falto de desarrollo, y eso que he visto todas las comedias románticas de Netflix. Hablaría de los personajes secundarios, pero no me acuerdo de ninguno, lo cual dice bastante de su importancia. 

El otro gran ángulo de venta de la serie fue la ropa. La ropa es fea. Lo más amable que puedo decir es que el vestuario te deja tibio en la mayor parte de escenas. Pocas veces he visto combinar ropa de marcas tan caras tan mal. Si fuese la CEO de Dior tendría una vendetta personal ahora mismo contra el departamento de vestuario. No es por falta de presupuesto, lo cual lo hace aún más doloroso a mi modo de ver. No han conseguido vestir a Collins con ni un solo look icónico.

Lo cual nos lleva a mi parte favorita, el uso de la serie de las redes sociales. Me gustaría saber cuántas personas con más de tres seguidores en instagram, o una cuenta con alguna publicación sin hashtags de hace cinco años había en la sala de escritores. Mi apuesta es que cero. Pensar que Emily se podría hacer influencer, y de ese calibre, resulta francamente insultante. Las captions de sus fotos, las fotos, los hashtags, las historias… tengo un problema con absolutamente todo lo que se sube a la cuenta en la serie. Sería menos problemático si la serie no le diese tanto bombo y tanta importancia argumental. Tienen las narices de alabar las redes sociales de Emily continuamente. Es una serie que intenta continuamente apelar a una audiencia joven pero que tiene una ejecución sencillamente casposa. 

La serie entera es una ristra de clichés, enlazados con París de fondo. la serie pretende ser una oda a París, pero se dedica a insultar a la cultura francesa en cada escena. La conclusión final es que los franceses solo duermen, fuman y piensan en sexo. Todo esto mientras esperan a una superheroína americana como Emily que venga para salvarles y contarles los secretos de la vida civilizada. Para cuando Emily pisa París por primera vez, la serie ya es merecedora del desdén de todos los parisinos por la manera en que les representa. Cada capítulo es más bien un video de media hora demostrando el excepcionalismo americano. Mejor ni hablar del continuo racismo de la serie. 

Tenían todos los ingredientes para hacer mi nueva serie de culto y de alguna manera han hecho un plato humeante de pura basura. Es el ejemplo perfecto de lo que pasa cuando uno peca de ambicioso. Hay algo vergonzoso en admitir que has disfrutado cualquier aspecto de la serie, aunque sinceramente no creo que nadie lo haya hecho. Es todo lo que quiero en una serie, pero no la serie que quiero

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