Nagorno karabaj la guerra que viene y va

El conflicto de Nagorno Karabaj es un conflicto armado entre Armenia y Azerbaiyán por el control de la zona montañosa de Nagorno Karabaj.

Para entender el conflicto, primero hay que comprender la ubicación física de la región. Nagorno es un territorio que se encuentra al suroeste de Azerbaiyán, pero donde reside una mayoría étnica de cristianos armenios y una minoría de musulmanes azeríes. Nagorno Karabakh es actualmente una región de iure de Azerbaiyán que se considera independiente bajo el nombre de República de Artsaj pero no está reconocida como estado soberano por ningún otro país.

Azerbaiyán comparte fronteras con Rusia, Georgia, Armenia, Irán y Turquía (la región de Naxçivan, aunque se encuentra geográficamente en Armenia, forma parte de Azerbaiyán)

El conflicto de Nagorno Karabaj es un conflicto intraestatal tremendamente internacionalizado, en el que los diferentes actores han tomado un papel importante en el fracaso de los procesos de paz en este conflicto secesionista dentro de Azerbaiyán.

A principios del s.XX, Bakú era una metrópolis de inmigrantes rusos, armenios e iraníes que pronto crearon fuertes movimientos obreros. Como respuesta a estos movimientos (de inmigrantes), los movimientos nacionalistas azeríes comenzaron a cobrar fuerza, agravando la relación entre armenios y azeríes. Los armenios obtenían la mayoría de los arrendamientos de yacimientos petrolíferos al recibir un trato preferente de los funcionarios zaristas, en resumidas cuentas, los empleados armenios más cualificados que les quitaban a los azeríes los empleos petroleros mejor pagados.

El conflicto armenio-azerí estalló en febrero de 1905, tras el asesinato de un musulmán en Bakú a mano de radicales armenios. Miles de azeríes tomaron represalias atacando los barrios armenios de la ciudad. Las tensiones persistieron hasta que los rusos se hicieron con el control de la zona. Cuando Armenia y Azerbaiyán se unieron a la Unión Soviética en 1920, Moscú decidió que Karabaj debía seguir siendo una provincia autónoma dentro de Azerbaiyán. Los armenios de Karabaj se opusieron a la decisión, pero la presencia de la URSS evitó un enfrentamiento entre las dos comunidades.

Durante los turbulentos tres años que van de 1988 a 1991 en la República Soviética de Azerbaiyán, crecieron los sentimientos nacionalistas (antiarmenios) con el «objetivo nacional» de recuperar el control sobre la región de Karabaj.

El movimiento nacionalista creció no sólo en el lado azerí, sino también en el armenio, pero como Moscú consideraba que el nacionalismo armenio era menos antirruso que el azerí, fue tradicionalmente más tolerante y solidario con Armenia.

A finales de 1988, las políticas de Gorbachov de glasnost y perestroika establecieron las condiciones necesarias para que los partidos de la oposición se organizaran y articularan demandas políticas, permitiendo así, que los nacionalistas azeríes desafiaran los límites de Moscú.  De esta manera, con la desintegración de la Unión Soviética, las tensiones entre armenios y azeríes aumentaron, con violentas batallas y asesinatos de civiles en ambos bandos. La asamblea legislativa de Nagorno-Karabaj (autoproclamado autónomo) votó a favor de su fusión con Armenia en 1988, pero Moscú se negó a permitirlo.

Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, el recién formado Azerbaiyán retiró la autonomía de Nagorno-Karabaj. El 6 de enero de 1992, Nagorno Karabaj declaró su independencia como República de Nagorno Karabaj, nombre que se cambiaría por el de República de Artsaj en 2017. Tras esta declaración, Azerbaiyán y los secesionistas armenios, apoyados por Armenia, entraron en guerra, se defendieron del avance azerí, consiguiendo el control de un tramo de tierra azerí que actualmente conecta la provincia con Armenia.

Durante la primera guerra del Karabaj, Azerbaiyán intentó establecer relaciones diplomáticas con sus países vecinos con el fin de frenar la escalada de la guerra. El problema fue que tanto Rusia como Irán mantenían fuertes lazos (a pesar de que Irán y Azerbaiyán son ambos musulmanes chiítas, los dos países no tienen relaciones diplomáticas. Azerbaiyán es un país mayoritariamente europeo, lo que significa que apoya las iniciativas occidentales, lo que incluye el apoyo tanto a Estados Unidos como a Israel, principales adversarios de Irán). 

Así, el combate se intensificó, con ambos países cometiendo atrocidades masivas. En Febrero de 1993, el gobierno azerí comenzó a perder el control sobre el frente del Karabaj, lo que significó un importante avance de los armenios. En este momento en el que el gobierno azerí caía, el gobierno británico pidió al gobierno azerí que firmara un acuerdo comercial sobre inversiones petroleras a mayor escala, lo que se tradujo en pagos anticipados por las inversiones que ayudaron a las finanzas del país y permitieron la remilitarización para preparar una contraofensiva en Karabaj.

La primera guerra del Karabaj termina en mayo de 1994, con el establecimiento de un alto al fuego de la mano de negociaciones establecidas por el Grupo Minsk. El Grupo  propone tres objetivos:  establecer un marco para la resolución del conflicto, alcanzar un acuerdo de alto el fuego y hacer avanzar el proceso de paz mediante el desarrollo de fuerzas de mantenimiento de la paz.

Este proceso de paz fracasó, tanto por la falta de representación de los intereses de los residentes de Nagorno Karabaj, como por la participación de la comunidad internacional en las negociaciones que estaba directamente relacionada con sus intereses económicos y geopolíticos. Por un lado, Azerbaiyán es uno de los mayores compradores de armas rusas y coopera con Rusia en el mercado del gas y el petróleo. A su vez, Armenia depende del petróleo y el gas rusos, y debido al aislamiento de Armenia por el conflicto, Rusia tiene acceso total al mercado armenio. La no resolución del conflicto simultáneamente da a Rusia una gran influencia en la región.

Por un lado, Estados Unidos tiene un interés económico en la región basado en sus intereses petroleros en Azerbaiyán y su asociación con Turquía en la OTAN.

Por último, la UE tiene diferentes intereses dentro de los estados miembros. Por un lado, Alemania y Francia están a favor de Armenia, por intereses comerciales y por la diáspora armenia, respectivamente. Además, el Reino Unido tiene intereses financieros en los gasoductos de Azerbaiyán.

En 2010, la violencia entre Armenia y Azerbaiyán se intensifica de nuevo, hasta alcanzar niveles hostiles en la crisis de Abril de 2016. En la noche del 1 de abril comenzaron las hostilidades aunque, a día de hoy, no está claro quién empezó los combates. Como consecuencia de esta agresión, Azerbaiyán se vio “obligado” a lanzar un contraataque que le habría permitido tomar varias aldeas. 

Después de la Guerra de los Cuatro Días que tuvo lugar en abril de 2016, el ambiente que rodeaba el conflicto era relativamente estable, hasta que en julio de 2020 se produjo un conflicto armado en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. En ese momento, la región de Nagorno-Karabaj tenía una población del 99,7% de armenios y estaba gobernada por la autoproclamada República de Artsaj. Las tensiones creadas durante el verano de 2020 fueron en aumento hasta que el 27 de septiembre se reanudó la guerra, iniciándose un conflicto armado de seis semanas que finalizó el 10 de noviembre con un alto el fuego implementado por la Federación Rusa.

El 9 de octubre, Moscú impulsó una reunión entre los Ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, Armenia y Azerbaiyán en el marco de la OSCE (Grupo de Minsk), quienes pactaron un alto al fuego. El acuerdo de paz entre los países se aplicó el 10 de noviembre de 2020 y, en virtud del acuerdo, Azerbaiyán volvió a controlar los siete distritos adyacentes a Nagorno-Karabaj y una parte sustancial de la propia región. El resto de Nagorno-Karabaj será patrullado por las fuerzas rusas de mantenimiento de la paz durante los próximos 5 años, pero será gobernado por las autoridades locales autoproclamadas. El acuerdo también creó el «corredor de Lachin», que conecta Nagorno-Karabaj con Armenia, siendo esta la única frontera no cerrada entre ambos países. Nagorno-Karabaj en el último siglo se ha convertido en una región en la que la guerra se ha vuelto una realidad cíclica. Para el resto del mundo la guerra en Nagorno nunca ha existido ni importado.

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