¿qué me habías dicho que era esto?

Semana de exámenes, cuarentena, en medio de una pandemia global. De un día para otro, dejamos, con el corazón pesado y muchas ideas a medias, un proyecto que habíamos fundado el año anterior. Como todo lo que te entusiasma, sin comerlo ni beberlo había pasado a llenar una gran parte de nuestro espacio mental. Agotadas, a todos los niveles, de repente ya no teníamos que pensar nuevas ideas para él; eso no significa que nuestro entusiasmo hubiese desaparecido, simplemente ya no teníamos una salida para él. 

Cualquier otra persona, alguien más listo, menos obsesivo, habría aprovechado el recién encontrado tiempo para ponerse a estudiar (repetimos: semana de exámenes). Pero nosotras, siendo nosotras y con tiempo libre por primera vez en meses, no sabíamos como usarlo y sobre todo no sabíamos cómo canalizar todas las ideas que seguíamos teniendo. El proyecto para nosotras había terminado, pero nuestro cerebro aún no lo había aceptado. Y menos mal que no lo hizo. Así, entre noches de insomnio y videollamadas de horas y horas, conseguimos ordernar nuestras ideas y ponerles nombre: chasco. 

El nombre de chasco no tiene mucha historia, como todo, lo hemos hecho al revés. Nombre primero y justificación después (si leen esto nuestros profesores del grado de Comunicación, lo sentimos. Mucho). Hartas, queríamos un nombre que no fuese en inglés. Chasco es corto y nos gustaba como sonaba y sobre todo el concepto que representa: la decepción. Empezamos chasco por despecho, utilizamos la idea de una revista para pasar página, pero pronto se convirtió en algo más que una distracción.

Cuando decimos que chasco no es solo una revista, es porque queremos que sea una plataforma con contenido a todos los niveles. Queremos aglomerar todos nuestros intereses y hacerlo de una manera visual. Que nuestros lectores empiecen a sentir pasión por lo que nosotras ya sentimos. Quienes nos conocen saben que nos encanta hablar, puede que demasiado; queremos tener un sitio en el que juntar todo lo que tenemos que decir. 

Lo que aprendimos según el proyecto empezaba, es que no somos a las únicas a las que les gusta hablar, sorprendente, lo sabemos. Hay toda una comunidad de jóvenes que nos rodea y que comparte nuestro entusiasmo y ojalá seamos su catalizador. Chasco busca ser la voz que quieren y que se merecen.

Chasco es nuestro y para nosotras. Ya sabemos que los jóvenes pensamos, muchas otras revistas nos lo prueban a diario, queremos que chasco sea la prueba de que podemos expresarnos sin límites y con nuestras propias reglas. Aunque nos topásemos con el nombre de pura casualidad, su elección no fue arbitraria; lo elegimos por lo que representa, el nombre es una promesa de todo lo que no vamos a ser.

-chasco

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